Te voy a contar algo que escuché un martes a las 20:15, después de clase.

Estábamos recogiendo esterillas.
Fuera llovía ese tipo de lluvia fina que en Donostia parece inofensiva pero cala.

Y una mujer —40 y muchos, profesional brillante, madre, resolutiva— me dijo algo que no era dramático. Era peor. Era normal.

«Isabel… yo no me hablo bien.»

Así, sin llorar.
Sin victimismo.
Como quien reconoce que lleva años apretando la mandíbula.

Y yo le pregunté:

«¿Y por qué sigues haciéndolo?»

Silencio.

Ese silencio es el que quiero que leas ahora.

Porque este artículo no va de autoestima como concepto bonito.
Va de esa voz que aparece cuando nadie te ve.

La autoestima no se rompe de golpe. Se desgasta.

No suele pasar que un día te despiertes odiándote.

Pasa más bien así:

  • Te exiges un poco más que al resto
  • No celebras lo que haces
  • Te comparas sin darte cuenta
  • Te dices «podría haberlo hecho mejor» aunque esté bien
  • Descansas con culpa
  • Te llamas exagerada cuando sientes

Y así, poco a poco, te conviertes en la persona más dura contigo misma.

En Donostia veo muchísimo esto.
Mujeres fuertes. Capaces. Autónomas. Que lo hacen todo.

Pero no se tratan bien.

Y eso, aunque no lo parezca, es baja autoestima funcional.

Te voy a dejar una pregunta flotando mientras sigues leyendo

Si hablaras a tu mejor amiga como te hablas a ti…
¿seguiría siendo tu amiga?

No la respondas todavía.

Autoestima no es autoestima mental. Es autoestima nerviosa.

Aquí viene la parte que casi nadie te explica.

La autoestima no empieza en la cabeza.

Empieza en el cuerpo.

Si tu sistema nervioso vive en alerta constante:

  • reaccionas más
  • te juzgas más
  • te exiges más
  • te comparas más

Porque el cuerpo en alerta interpreta que no puede fallar.

Y cuando no puedes fallar… te conviertes en tu propia supervisora interna.

Por eso en mis clases de Kundalini Yoga en Donostia no trabajamos solo «pensar bonito».

Trabajamos regulación.
Respiración.
Presencia.
Sostener sin huir.

Porque cuando el cuerpo baja, la mente afloja.

Escena real (sin filtro)

Clase en Gros.
Postura sostenida. Incómoda.

La mente empieza:
«No puedo.»
«Soy débil.»
«Esto no es para mí.»

Yo miro y digo:
«Observa quién te está hablando.»

Y ahí pasa algo.

Te das cuenta de que llevas años creyendo a esa voz como si fuera la verdad.

Y no es la verdad.

Es hábito.

La autoexigencia elegante

Hay una forma muy socialmente aceptada de maltrato: la autoexigencia.

Te la venden como:

  • responsabilidad
  • ambición
  • disciplina
  • perfeccionismo

Pero cuando se va de las manos, es agotamiento crónico.

Y en San Sebastián lo veo mucho.

Porque aquí se hace todo bien.
Se trabaja bien.
Se cuida bien.
Se aparenta equilibrio.

Pero por dentro… muchas vais al límite.

Señales de que tu autoestima necesita atención

  • Te cuesta recibir un cumplido
  • Te sientes insuficiente aunque haces mucho
  • No sabes qué quieres tú
  • Te pones siempre la última
  • Te cuesta poner límites
  • Te hablas peor que a nadie

Y aquí viene la parte incómoda:

Nadie va a cambiar eso por ti.

Ni tu pareja.
Ni tus hijos.
Ni tu trabajo.
Ni yo.

Yo puedo acompañarte.

Pero el paso es tuyo.

Cómo trabajamos autoestima en Kundalini Yoga en Donostia

No hacemos afirmaciones frente al espejo.

Hacemos esto:

1. Respiración larga

Para enseñarle al cuerpo que no está en peligro.

2. Posturas sostenidas

Para practicar quedarte aunque la mente diga que huyas.

3. Meditación

Para escuchar esa voz… sin obedecerla automáticamente.

4. Relajación profunda

Para notar cuánto tiempo llevabas sin parar.

Eso es autoestima práctica.

No es euforia.

Es coherencia.

Volvemos a la pregunta

Si hablaras a tu mejor amiga como te hablas a ti…
¿seguiría siendo tu amiga?

Si la respuesta es no, entonces no es autoestima baja.

Es autoabandono normalizado.

Y eso sí se puede cambiar.

Pero no leyendo más.

Practicando distinto.

Preguntas frecuentes

¿El yoga ayuda realmente a la autoestima?

Sí, cuando se trabaja desde el cuerpo y la regulación emocional. No es mentalismo positivo, es práctica nerviosa.

¿Hay clases en Donostia enfocadas en autoestima?

Sí. Y muchas veces no lo llamamos así. Lo llamamos práctica constante.

¿Cuánto tarda en notarse algo?

A veces el primer cambio es pequeño: te hablas un poco mejor. Y eso ya es enorme.

Cierre directo

La autoestima no es quererte mucho.

Es dejar de tratarte mal.

Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa y sabes que esta conversación es contigo… no la archives.

Haz algo distinto esta semana.

¿Quieres empezar a tratarte mejor?

Escríbeme:

«QUIERO TRATARME MEJOR»

Y ven a practicar.

No para convertirte en otra persona.
Para dejar de ser tu enemiga.