Getting your Trinity Audio player ready...

Hay un patrón que veo desde hace años y que me sigue impresionando. Alumnas nuevas que llegan a clase porque alguien (su médico, una amiga, un artículo de internet) les ha recomendado yoga para la espalda. Llevan meses haciendo vídeos de YouTube por su cuenta, intentando aliviar el dolor. Y un día aparecen aquí con más dolor que cuando empezaron a practicar.

Casi siempre, cuando reviso con calma qué movimientos estaban haciendo, encuentro lo mismo: flexiones, extensiones y torsiones encadenadas sin entender qué pasa por dentro. No es culpa suya. Es que casi nadie te lo cuenta.

Hoy lo cuento.

Tus discos intervertebrales: recordatorio rápido

Entre cada par de vértebras (salvo las dos primeras cervicales) tienes un disco intervertebral. Es una pieza cartilaginosa formada por un 80% de agua. Tiene dos partes bien diferenciadas: un núcleo central, más denso, y unos anillos fibrosos que lo envuelven y lo sostienen en su sitio.

Su trabajo es amortiguar. Absorbe las cargas verticales (el peso de tu cuerpo, las pisadas, los saltos) y las tracciones que se transmiten desde arriba y desde abajo. Es móvil, no rígido: se deforma con el movimiento y vuelve a su forma cuando el movimiento termina. Si está sano. Si no, se queda parcialmente deformado y le cuesta volver. Y ahí empieza el dolor.

Qué hace tu disco cuando flexionas hacia adelante

Imagina Paschimottanasana, la postura clásica de inclinarse hacia adelante sentado con las piernas estiradas. Las caras anteriores de tus vértebras se acercan entre sí. Las caras posteriores se separan. El núcleo del disco tiende a desplazarse hacia atrás (posteriormente).

El problema aparece si ya tienes una hernia posterior. La inmensa mayoría de las hernias lumbares son posteriores o posterolaterales. Una flexión profunda, sin preparación, presiona justo en esa dirección. No estás aliviando la lesión: la estás agravando.

Cómo hacer una flexión segura

Tres principios. Elongación previa antes de descender. Mul bandha activado para estabilizar la base. Y, lo más importante, no buscar profundidad sino alargamiento. La distancia entre tu coronilla y tus pies, no entre tu nariz y tus rodillas.

Qué hace tu disco cuando extiendes hacia atrás

Pensemos en Ustrasana, la postura del camello. Las caras anteriores se separan, las posteriores se acercan. El núcleo tiende a desplazarse hacia adelante. Y aquí hay un detalle que mucha gente desconoce: las extensiones generan más tensión sobre los discos que las flexiones.

Esto sorprende, porque culturalmente asociamos «arquearse hacia atrás» con «estirar la espalda». Y no es exactamente así. Estirar la zona anterior, sí. Pero la zona posterior se comprime, las articulaciones interapofisarias se apilan y los discos sufren.

Cómo hacer una extensión segura

Elongación previa, igual que en la flexión. Mul bandha activado. No buscar amplitud máxima. Y respirar dentro de la postura: las extensiones tienden a colapsar la respiración. Si dejas de respirar, sal antes.

Qué pasa en una inclinación lateral

Las caras laterales del lado al que te inclinas se acercan. Las del lado contrario se separan. Y aquí va lo importante: siempre hay un componente de rotación vertebral asociado. Aunque no lo notes. La inclinación lateral aparenta ser inocua, pero esa rotación involuntaria es la que pilla desprevenidos a quienes ya tienen una zona lumbar o cervical comprometida.

Qué hace una torsión (el movimiento más exigente)

Y llegamos al rey de los movimientos vertebrales: la torsión. Ardha Matsyendrasana, Bharadvajasana, cualquier giro profundo de columna.

Los discos se exprimen. Literalmente. Como esponjas. Y, a la vez, se torsionan sobre su propio eje. Es la suma de los dos esfuerzos más exigentes para un disco: compresión y rotación. Es el movimiento más agresivo, sin excepción.

¿Entonces, por qué hacemos torsiones?

Porque bien hechas, son maravillosas. Masajean internamente los órganos abdominales, movilizan toda la columna, ayudan a la circulación, integran emocionalmente. El problema no es la torsión: es la torsión mal hecha.

¿Cómo se hace una torsión bien? Tres reglas innegociables. Elongación previa, siempre. Mul bandha activado, siempre. Y, sobre todo, buscar la torsión desde las dorsales, nunca desde las vértebras lumbares. ¿Por qué? Porque las lumbares solo rotan 5°. Las dorsales rotan 35°. Si fuerzas la torsión desde abajo, estás pidiéndole a las lumbares lo que no pueden dar.

La regla de oro: elongar antes de comprimir

Si te quedas con una sola cosa de este artículo, que sea esta: siempre alargar antes de cualquier movimiento que comprima el disco.

Crea espacio entre las vértebras. Sube la coronilla. Activa mul bandha. Y entonces, desde ese espacio, haz el movimiento. Reduces drásticamente la presión sobre el disco. Y, además, profundizas más en la postura: las posturas se profundizan desde el alargamiento, no desde el esfuerzo.

Esta es la diferencia entre yoga terapéutico y yoga lesivo. No las posturas en sí. Cómo se preparan. Cómo se entran. Cómo se mantienen. Cómo se salen.

Si tienes la espalda delicada

Orden de aprendizaje recomendado, basado en años de ver casos en clase:

  1. Primero, aprende mul bandha. Sin esto, todo lo demás es construir sobre arena.
  2. Después, flexiones controladas y desde posición tumbada. Sin carga axial, con preparación.
  3. Luego, extensiones suaves con apoyos y mucho cuidado. Buscando elongación, no amplitud.
  4. Inclinaciones laterales con atención plena a la rotación involuntaria asociada.
  5. Y, al final del recorrido, las torsiones. Las últimas, no las primeras. Cuando ya tienes base.

Esto no es opinión. Es lo que la anatomía recomienda. Cualquier orden distinto es prisa con consecuencias.

Lo que veo en Donostia

Mucha gente que llega «destrozada» tras meses de yoga genérico. Aprendido en vídeos, en clases multitudinarias, en formatos donde nadie corrige porque nadie puede corregir a treinta personas a la vez. No es culpa del yoga: es culpa de la falta de criterio aplicado.

El yoga sin entender qué pasa por dentro es gimnasia poco eficiente y, encima, lesiva. El yoga con criterio es uno de los regalos más grandes que le puedes hacer a tu columna. Si quieres practicar con criterio en Donostia, escríbeme. Conversación previa, grupo pequeño, atención individualizada. Si tienes dudas sobre hernias o tu caso concreto, puedes leer también el artículo sobre yoga y hernia discal en Donostia.

— Isabel