por Isabel Campos | Ago 16, 2026 | Yoga Terapéutico
Hay un tipo de cansancio muy de agosto. No es el de haber trabajado mucho: es el de no haber hecho casi nada y aun así sentirte fundida. Te levantas ya sin batería, el bochorno de la costa se te pega a la piel y hasta pensar da pereza.
Antes de que te riñas por vaga, quiero decirte algo: no es un defecto de carácter. Es tu cuerpo haciendo lo que tiene que hacer con el calor. Y hay maneras suaves de acompañarlo en lugar de pelearte con él.
Por qué en agosto el cuerpo se apaga (y no es culpa tuya)
Con calor y humedad, tu cuerpo gasta mucha energía solo en mantener la temperatura. A eso súmale que en verano solemos dormir peor, beber menos agua de la que creemos y alterar los horarios. El resultado es un cuerpo en modo ahorro: bajo de revoluciones, lento, con poca chispa.
En Donostia no llegamos a los cuarenta grados del interior, pero la humedad de la costa tiene lo suyo: ese sopor pegajoso que te deja sin ganas. La respuesta no es forzar. Es adaptar. Y si el problema es más de sueño que de calor, te ayudará dormir mejor con yoga.
La estrategia: menos intensidad, más frescor y más respiración
En agosto no toca la práctica más ambiciosa del año. Toca la más inteligente —el mismo principio de mantener el yoga en verano, pero llevado al extremo del calor. Tres ajustes:
- Practica en las horas frescas: primera hora de la mañana o el atardecer.
- Baja la intensidad: movimiento lento, suave, sin buscar sudar más de la cuenta.
- Dale protagonismo a la respiración, sobre todo a las técnicas que refrescan.
Respiraciones para refrescar el cuerpo
Sitali
Saca un poco la lengua enrollándola en forma de canal (si no puedes enrollarla, no pasa nada). Inhala por la boca a través de esa lengua, cierra y exhala por la nariz. El aire entra fresco. Seis u ocho rondas y notarás el cambio.
Sitkari
La versión para quien no enrolla la lengua: aprieta suavemente los dientes, separa los labios e inhala por la boca haciendo un leve siseo. Exhala por la nariz. Mismo efecto refrescante.
Nota de prudencia: si tienes la tensión baja o te mareas con facilidad, hazlas despacio y con menos rondas. Y si llegas con la cabeza acelerada, combínalas con la respiración para la ansiedad.
Rutina anti-sopor de doce minutos para las mañanas de agosto
- Despertar suave de la columna: gatos y giros sentada, muy lentos (3 min).
- Respiración refrescante: Sitali o Sitkari, seis a ocho rondas (3 min).
- Movimiento lento de brazos y apertura de pecho, sin prisa (3 min).
- Quietud: respiración larga y un par de minutos de meditación (3 min).
Doce minutos por la mañana y el cuerpo arranca sin castigarse. Ni más ni menos. Es la misma filosofía del yoga suave en agosto: menos es más.
Lo aburrido que también funciona: agua, sombra y sentido común
No todo es yoga. Beber agua a lo largo del día, buscar la sombra, evitar el esfuerzo en las horas centrales y respetar el sueño hacen tanto como cualquier postura. La energía de agosto se cuida por muchos frentes a la vez.
La clase de las ocho de la mañana en agosto
Somos pocas, con las ventanas abiertas y el fresco de primera hora. La práctica es lenta, casi mimosa. Y siempre pasa lo mismo: la gente entra arrastrándose y sale despierta, sin haber hecho nada intenso. Ese es el truco de agosto: no exigir, acompañar.
Un último apunte importante: si el cansancio es muy intenso, no mejora o viene con otros síntomas, no lo achaques sin más al calor. Consúltalo con tu médico. El yoga acompaña la energía, pero no diagnostica.
Preguntas frecuentes sobre yoga y calor en agosto
¿Es malo hacer yoga con mucho calor?
No, si adaptas la práctica: horas frescas, intensidad baja y respiraciones refrescantes. Lo que conviene evitar es una práctica exigente en las horas centrales del día.
¿Por qué estoy tan cansada en agosto sin hacer casi nada?
El cuerpo gasta mucha energía en regular la temperatura con calor y humedad, y solemos dormir peor y beber menos agua. Ese «modo ahorro» es fisiológico, no pereza.
¿Qué respiración ayuda a refrescar el cuerpo?
Sitali y Sitkari son las más indicadas: se inhala aire fresco por la boca y se exhala por la nariz. Unas rondas bastan para notar alivio del calor.
¿A qué hora conviene practicar yoga en agosto en Donostia?
A primera hora de la mañana o al atardecer, cuando baja el calor y la humedad. Es cuando el cuerpo responde mejor y la práctica no te deja fundida.
¿El cansancio de agosto puede ser algo médico?
Puede. Si el cansancio es intenso, persistente o viene con otros síntomas, conviene consultarlo con tu médico en lugar de atribuirlo solo al verano.
¿Hay clases de yoga en Donostia en agosto?
Sí. Mantengo práctica en agosto con un enfoque suave y adaptado al calor, en horarios frescos. Escríbeme y te cuento los días.
Glosario — Términos de este artículo
- Sitali: Respiración refrescante que se inhala por la boca a través de la lengua enrollada y se exhala por la nariz. Ideal para el calor.
- Sitkari: Variante refrescante para quien no enrolla la lengua: se inhala entre los dientes con un leve siseo. Mismo efecto que Sitali.
- Termorregulación: Trabajo del cuerpo para mantener su temperatura. Con calor consume mucha energía, y de ahí buena parte del cansancio de agosto.
- Sopor estival: Esa somnolencia pegajosa del verano, sobre todo con humedad. No es falta de voluntad: es respuesta al calor.
- Ritmo circadiano: Reloj interno que regula sueño y energía. En verano se desajusta con facilidad por los horarios y la luz.
- Práctica suave: Versión de baja intensidad, lenta y amable. La más adecuada cuando el cuerpo está en modo ahorro.
- Deshidratación leve: Falta de agua que no notas como sed clara pero que resta energía y concentración. Muy común en agosto.
- Pranayama refrescante: Conjunto de respiraciones, como Sitali y Sitkari, orientadas a bajar la sensación de calor corporal.
- Energía disponible: La que te queda para el día después de que el cuerpo cubra sus necesidades básicas. En agosto suele ser menor.
- Adaptación estacional: Ajustar la práctica a la época del año. En agosto significa menos intensidad, más frescor y más respiración.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
El cansancio de agosto no se cura a base de fuerza de voluntad. Se acompaña con una práctica suave, respiraciones que refrescan y un poco de sentido común. Tu cuerpo no está fallando: está pidiendo otro ritmo.
Si quieres una rutina corta adaptada al calor, o venir a una clase suave de agosto en Donostia, dímelo.
Escríbeme: «YOGA AGOSTO»
Y cruzamos agosto sin arrastrarnos.
— Isabel
por Isabel Campos | Ago 13, 2026 | Autoestima y amor propio
No sé en qué etapa estás.
Quizá acabas de separarte. Quizá has perdido a alguien. Quizá has dejado un trabajo que te definía. O quizá no ha pasado nada concreto, pero algo dentro de ti se ha movido y ya no encajas en la vida que tenías.
Sea lo que sea: estás aquí. Leyendo esto. Y eso ya dice algo.
Este artículo no va a arreglarte nada. No voy a darte fórmulas mágicas ni frases de Instagram con fondo de atardecer. Pero sí voy a contarte qué pasa cuando una persona en transición llega a una clase de Kundalini Yoga en Donostia. Porque lo veo cada semana. Y lo que veo es impresionante.
Las etapas de cambio no avisan (y el cuerpo lo sabe antes que tú)
Antes de que la mente acepte que algo ha cambiado, el cuerpo ya lo sabe.
Insomnio. Nudo en el estómago. Cansancio que no se explica. Tensión en la mandíbula. Ganas de llorar sin motivo. Necesidad de estar sola. O lo contrario: incapacidad de estar sola.
Todo eso son señales de que tu sistema nervioso está procesando algo que tu mente todavía no ha puesto en palabras.
Y el yoga — el Kundalini Yoga tal y como lo practicamos en Donostia — es uno de los pocos espacios donde puedes darle al cuerpo lo que necesita sin que nadie te pregunte qué te pasa.
Qué necesita una persona en transición (y qué no necesita)
Lo que necesita:
- Un espacio seguro donde no tenga que explicarse
- Herramientas para regular el sistema nervioso que está en shock
- Contacto con su cuerpo para no perderse en la mente
- Acompañamiento sin consejo — presencia, no solución
- Permiso para no estar bien
Lo que no necesita:
- Que le digan que «todo pasa por algo»
- Que le empujen a ser fuerte
- Que le prescriban positivismo
- Que le expliquen su proceso desde fuera
En mis clases en Donostia no hacemos nada de eso. Hacemos espacio. Y en ese espacio, cada persona hace su proceso a su ritmo.
Cómo el Kundalini Yoga acompaña las etapas de cambio
Respiración para regular el duelo nervioso
El duelo — de pareja, de identidad, de rol — activa el sistema nervioso como si fuera una amenaza de supervivencia. La respiración larga y la ratio 1:2 le dicen al cuerpo: «No estás en peligro. Puedes soltar.»
Movimiento para no quedarte atrapada en la mente
Cuando estás en transición, la mente entra en bucle: repasa, analiza, proyecta, culpa. El movimiento rompe ese bucle. Te devuelve al cuerpo. Al aquí. Al ahora. Que es el único sitio donde puedes construir algo nuevo.
Meditación para escuchar lo que necesitas de verdad
En medio del caos de un cambio, tu voz interior se pierde entre las opiniones de los demás, tus miedos y las expectativas. La meditación Kundalini te ayuda a distinguir tu voz real de todo el ruido.
Comunidad que sostiene sin preguntar
A veces lo que más sana no es la técnica sino saber que no estás sola. Que hay un grupo que respira contigo cada semana. Que alguien te mira al salir y te sonríe sin necesitar saber nada.
Escenas reales en mis clases en Donostia
Una mujer recién separada que vino a la primera clase y lloró durante todo el Savasana. No dijo nada. Al terminar me abrazó y se fue. Volvió la semana siguiente. Y la siguiente. Hoy es de las que más ríen en clase.
Un hombre que perdió a su padre y no sabía qué hacer con el dolor. Vino porque «alguien le dijo que el yoga podía ayudar». No le prometí nada. Le di espacio. Y el espacio hizo su trabajo.
Una mujer de 52 años que dejó un matrimonio de 25 y no sabía quién era fuera de él. Poco a poco, en la esterilla, fue encontrando trozos de sí misma que había olvidado.
No son historias excepcionales. Son historias normales de personas normales en Donostia que encontraron un sitio donde estar rotas un rato sin que nadie intentara arreglarlas.
No tienes que estar bien para venir
Esta es quizá la frase más importante de este artículo.
No necesitas estar fuerte. No necesitas tener ganas. No necesitas saber qué buscas.
Puedes venir hecha un desastre. Puedes venir enfadada, triste, vacía, confusa.
La esterilla no te juzga. La respiración no te juzga. Yo no te juzgo.
Y cuando alguien no te juzga mientras estás rota… eso ya es reparación.
Preguntas frecuentes sobre yoga y etapas de cambio
¿El yoga puede ayudar después de una separación?
Sí. Regula el sistema nervioso que está en shock, te conecta con tu cuerpo y te da un espacio donde no tienes que explicarte ni ser fuerte. Muchas alumnas en Donostia empezaron después de una separación.
¿El yoga sirve para procesar un duelo?
Sí, como herramienta de regulación y acompañamiento. No sustituye la terapia de duelo si es necesaria, pero complementa el proceso desde el cuerpo y la presencia.
¿Puedo ir a clase aunque esté pasando un momento muy malo?
Sí. No necesitas estar bien para venir. Puedes llorar, estar callada, hacer menos. La clase se adapta y nadie te va a presionar.
¿Hay clases de yoga en Donostia orientadas a personas en crisis?
Mis clases no se etiquetan como «para crisis», pero integran regulación emocional, autoestima y acompañamiento en cada sesión. Muchas personas en transición encuentran en ellas el espacio que necesitan.
¿Necesito contarle a la profesora por lo que estoy pasando?
No. Puedes compartir o no. Yo respeto tu proceso sin preguntar. Si quieres hablar después de clase, estoy disponible. Si no, también está bien.
¿El yoga ayuda a reconstruir la identidad después de un cambio vital?
Sí. La práctica te reconecta con tu cuerpo, tu respiración y tu voz interior — las tres cosas que más se pierden cuando tu identidad se desmorona. Es un proceso lento pero profundo.
Glosario — Términos de este artículo
Transición vital: Periodo de cambio profundo: separación, duelo, pérdida de rol, reinicio. El sistema nervioso lo procesa como amenaza, generando síntomas físicos y emocionales.
Duelo nervioso: Respuesta del sistema nervioso ante la pérdida. Se manifiesta como insomnio, tensión, agotamiento y desregulación emocional. El pranayama lo regula directamente.
Espacio seguro: Ambiente de clase donde puedes estar como estás sin juicio ni presión. Lo crea la profesora y lo mantiene el grupo. Es la base del acompañamiento en transición.
Regulación emocional: Capacidad de gestionar emociones intensas sin ser arrastrada por ellas. Se entrena con respiración, movimiento y meditación.
Pranayama: Respiración consciente. En etapas de cambio, la respiración larga y la ratio 1:2 regulan el sistema nervioso que está en modo supervivencia.
Savasana: Relajación profunda. Para personas en transición puede ser el momento más emocional de la clase: cuando dejas de hacer y simplemente estás.
Resiliencia: Capacidad de atravesar dificultades y reconstruirse. El yoga no la impone: la cultiva desde la regulación, la presencia y la repetición.
Identidad en reconstrucción: Estado en el que la persona ya no se reconoce en su rol anterior (pareja, profesional, madre) y está buscando quién es fuera de él. El yoga ofrece un espacio para esa exploración.
Acompañamiento sin consejo: Presencia que no intenta arreglar. En yoga, la profesora y el grupo acompañan el proceso sin interpretar, diagnosticar ni prescribir.
Comunidad de práctica: Grupo de personas que comparten espacio y respiración regularmente. En etapas de cambio, la comunidad sostiene sin preguntar — y eso a veces es lo único que se necesita.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
Las etapas de cambio no se eligen. Pero cómo las atraviesas, sí. Si estás en medio de una y necesitas un sitio donde estar sin fingir:
A veces ese parar no cabe en una hora de clase. Del 9 al 12 de octubre hago un retiro de tres días al pie de las peñas de Aralar, que es justo eso: tiempo suficiente para que lo que está cambiando se asiente.
Escríbeme: «REINICIO DONOSTIA»
Y ven. No a solucionar nada. A respirar. A estar. A empezar a volver a ti.
Retiro de otoño · Plazas limitadas
Tres días para bajar de revoluciones
Del 9 al 12 de octubre, en un caserío del siglo XVI al pie de las peñas de Aralar, a media hora de Donostia. Yoga, montaña y ningún sitio al que llegar corriendo.
9–12 de octubre330 € · todo incluido
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por Isabel Campos | Ago 10, 2026 | Kundalini, espiritualidad y vida real
Internet te ha vendido una versión del yoga que se parece mucho a un anuncio de colonia: personas delgadas, flexibles, sonrientes, en playas al atardecer, con ropa que cuesta más que tu cesta de la compra semanal.
Luego vas a tu primera clase en Donostia y descubres que yoga es algo bastante diferente a eso.
Así que voy a contarte las cosas que nadie te dice. Las que aprendes por tu cuenta. Las que hacen que algunas personas se vayan pensando «esto no es lo mío» cuando en realidad solo necesitaban saber que lo incómodo es parte del proceso.
1. Vas a ser mala en esto al principio (y es perfecto)
Nadie empieza bien. Nadie. La primera clase es confusa, tu cuerpo no entiende las instrucciones y tu mente no para de decirte que estás haciendo el ridículo.
Normal. Así empezamos todas.
El yoga no premia el talento natural. Premia la constancia. Y la constancia empieza en esa primera clase torpe, rígida e incómoda que — si la dejas — te cambia la vida.
2. La flexibilidad no es el objetivo (ni siquiera es importante)
«No puedo hacer yoga, no soy flexible.» Es como decir «no puedo comer, no estoy llena.»
La flexibilidad es una consecuencia, no un requisito. El Kundalini Yoga trabaja sistema nervioso, respiración y regulación emocional. Si de paso te tocas los pies algún día, genial. Pero no es el punto.
3. Vas a sentir cosas raras (y está bien)
Hormigueo en las manos. Ganas de llorar sin motivo. Frío repentino. Calor. Risa nerviosa. Emoción sin nombre.
Todo eso puede pasar. Sobre todo al principio, cuando tu cuerpo empieza a soltar cosas que llevaba tiempo conteniendo.
No es peligroso. No estás perdiendo el control. Es tu sistema nervioso recalibrándose. Y la mayoría de estas sensaciones son temporales.
4. La relajación es más difícil que el ejercicio
La parte más intensa de una clase de Kundalini no es la postura que te tiemblan los brazos. Es el Savasana final: tumbarte, cerrar los ojos y no hacer absolutamente nada durante 10 minutos.
Para una persona acostumbrada a hacer, producir y resolver, eso es terrorífico. Y a la vez, es lo que más necesita.
5. No vas a «encontrarte a ti misma» en la primera clase
El marketing espiritual te promete transformación instantánea. La realidad es otra.
La primera clase te da un primer contacto. Un destello. Una incomodidad productiva. Pero la transformación no es un momento: es un proceso. Y ese proceso necesita semanas, meses, repetición.
Si después de la primera clase piensas «no sé qué ha pasado pero quiero volver»… eso ya es señal.
6. Tu mente va a protestar (es su trabajo)
«Esto es raro.» «No sirve.» «Mañana lo dejo.» «¿Cuánto falta?»
Eso es tu mente haciendo lo que sabe hacer: resistirse al cambio. Porque el cambio es incómodo y la mente prefiere lo conocido aunque lo conocido te agote.
En Kundalini Yoga aprendes a observar esas protestas sin obedecerlas. Y eso — solo eso — ya es la mitad del camino.
7. No necesitas creer en nada para que funcione
Ni en los chakras, ni en la energía, ni en los mantras, ni en el karma. No necesitas turbante, ni dieta especial, ni nombre espiritual.
Las técnicas de Kundalini Yoga funcionan por fisiología: respiración, movimiento, repetición, regulación nerviosa. Puedes ser la persona más escéptica de Donostia y aun así notar los efectos.
8. Vas a necesitar más de una clase para opinar
Una clase no es suficiente para juzgar. Es suficiente para sentir. Pero el juicio necesita al menos 3-4 sesiones para tener base.
Si alguien te dice «probé yoga una vez y no era lo mío»… no probó yoga. Probó una clase. Y eso es como decir que no te gusta cocinar porque quemaste un huevo.
9. El yoga no te hace mejor persona automáticamente
Esto hay que decirlo. Hacer yoga no te convierte en alguien paciente, amable y evolucionada. Te da herramientas para serlo. Pero usarlas es tu responsabilidad.
He visto gente que lleva 10 años practicando y sigue siendo insufrible. Y gente que lleva un mes y ya trata mejor a los demás — empezando por sí misma.
La diferencia no es la cantidad de práctica. Es la honestidad con la que la haces.
10. Merece la pena (pero no como te lo imaginas)
No va a ser como en las fotos. No vas a levitar. No vas a brillar. No vas a tener un momento cinematográfico de revelación cósmica.
Vas a sudar, a aburrirte, a frustrarte, a emocionarte. Vas a descubrir que tu cuerpo puede más de lo que piensas. Que tu mente no tiene por qué dirigir cada segundo. Que puedes estar incómoda sin huir.
Y un día, sin buscarlo, te darás cuenta de que duermes mejor, reaccionas menos, te hablas diferente y respiras más profundo.
Eso no es iluminación. Es regulación. Y es mucho más útil.
Preguntas frecuentes sobre empezar yoga
¿Cuál es la mejor edad para empezar yoga?
Cualquiera. He tenido alumnas de 25 y de 70 en la misma clase en Donostia. El yoga se adapta al cuerpo, no al revés.
¿Necesito comprar ropa especial para hacer yoga?
No. Ropa cómoda que te permita moverte es suficiente. No necesitas marcas ni estética. Ven como estés.
¿Cuántas clases necesito para saber si el yoga es para mí?
Dale al menos 3-4 clases antes de decidir. Una sola sesión no es representativa. La práctica se revela con repetición.
¿Qué pasa si lloro en clase?
Nada malo. Es habitual y es señal de que el cuerpo está soltando. Nadie te va a juzgar. Se respeta tu proceso.
¿El Kundalini Yoga es raro o sectario?
No. Es un sistema estructurado con décadas de investigación. Usa mantras, respiración y meditación como herramientas técnicas, no como actos de fe. Ven a una clase y juzga por ti.
¿Puedo hacer yoga si tengo sobrepeso o poca forma física?
Sí. El Kundalini Yoga no es acrobacia. Se trabaja respiración, regulación y presencia. Todos los cuerpos son bienvenidos y todas las posturas se adaptan.
Glosario — Términos de este artículo
Kundalini Yoga: Yoga que combina movimiento, respiración, meditación y mantras para regular el sistema nervioso. No requiere flexibilidad, creencia ni experiencia previa.
Savasana: Relajación final tumbada. El ejercicio más difícil para principiantes porque exige no hacer nada. Es donde el cuerpo integra los beneficios de la práctica.
Pranayama: Respiración consciente. Pilar del Kundalini Yoga. Funciona por fisiología: activa el nervio vago, reduce cortisol y regula el sistema nervioso autónomo.
Mantra: Sonido repetido con intención. Funciona como herramienta de vibración y enfoque, no como oración. No requiere fe para producir efecto.
Sistema nervioso autónomo: Sistema que regula funciones involuntarias. El yoga trabaja sobre él para pasar de estado de alerta crónica a equilibrio entre activación y calma.
Resistencia mental: Reacción natural de la mente ante lo desconocido. En las primeras clases se manifiesta como protesta, juicio o ganas de irse. Se observa sin obedecer.
Constancia: La cualidad más importante en yoga. No es perfección ni frecuencia máxima: es volver. Siempre volver.
Regulación emocional: Capacidad de gestionar emociones sin que te desborden. El yoga la entrena desde el cuerpo, no desde la teoría.
Recalibración nerviosa: Proceso por el cual el sistema nervioso ajusta su base de activación. Puede producir sensaciones nuevas (hormigueo, emoción, temperatura) que son temporales y normales.
Incomodidad productiva: Malestar temporal que acompaña al crecimiento. En yoga, sostener una postura incómoda entrena la capacidad de estar presente sin huir.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
Si estás pensando en empezar y este artículo no te ha asustado — o mejor, te ha asustado pero te ha dado curiosidad — estás lista.
Escríbeme: «EMPEZAR DONOSTIA»
Y vienes a tu primera clase sabiendo lo que nadie te había contado. Eso ya es ventaja.
por Isabel Campos | Ago 6, 2026 | Kundalini, espiritualidad y vida real
Te voy a confesar algo que probablemente no leerás en ninguna otra web de yoga:
Yo me río en clase. Mucho.
Me río cuando alguien se cae de una postura. Me río cuando un mantra suena como un gato enfadado. Me río de mí misma cuando me equivoco de instrucción. Y mis alumnas se ríen conmigo.
Y después de reírnos, meditamos. Y la meditación es más profunda.
Porque el humor no es lo contrario de la espiritualidad. Es su compañero de viaje más honesto.
El problema de la espiritualidad solemne
Hay una versión de la espiritualidad que exige seriedad total. Voz suave. Mirada trascendente. Palabras como «sagrado», «vibración cósmica» y «despertar». Todo envuelto en humo de incienso y música de sitar.
No digo que eso esté mal. Pero para mucha gente en Donostia — y en todas partes — esa estética es una barrera. Porque confunde profundidad con gravedad. Y no son lo mismo.
Puedes ser profunda y ligera. Puedes hablar de chakras y luego contar un chiste. Puedes llorar en relajación y reírte al levantarte.
De hecho, eso es mucho más humano que mantener una cara de iluminada durante 90 minutos.
El humor como herramienta espiritual (no como distracción)
En el Kundalini Yoga, el humor no es un extra. Es una señal de salud.
Cuando te ríes:
- Sueltas control
- El diafragma se relaja (el mismo músculo que usas para respirar profundo)
- El sistema nervioso baja la guardia
- La autoexigencia pierde fuerza
- Te conectas con los demás desde la autenticidad
La risa es un pranayama involuntario. Es una exhalación larga, intensa y sostenida que activa el nervio vago y descarga tensión acumulada. Fisiológicamente, reírte es regularte.
Y espiritualmente, la risa es humildad. Es reconocer que no tienes el control, que la vida es absurda a ratos y que eso también es sagrado.
Lo que pasa en mis clases en Donostia (que no sale en Instagram)
Te cuento escenas reales:
Una alumna intenta Sat Kriya por primera vez y el sonido que sale es algo entre un estornudo y un ladrido. Nos miramos. Nos reímos. Y vuelve a intentarlo. Mejor.
Otra alumna sostiene una postura de brazos y la cara que pone es tan expresiva que toda la clase se contagia. Aguantamos la risa. Y la postura. Las dos cosas.
Al final de una meditación especialmente intensa, alguien abre los ojos y dice: «¿Qué acaba de pasar?» Y yo digo: «Ni idea, pero estaba bien, ¿no?» Y nos reímos.
Eso no resta profundidad. Suma humanidad. Y la humanidad es lo que hace que la gente vuelva.
Por qué la espiritualidad con humor es más accesible
La solemnidad espiritual excluye. A quien no habla el idioma. A quien no conoce los códigos. A quien tiene miedo de hacerlo mal.
El humor incluye. Rompe la barrera. Te dice: «Aquí puedes equivocarte. Aquí no tienes que ser perfecta. Aquí puedes ser tú.»
Y en Donostia, donde la gente es directa, práctica y con poco aguante para el humo, eso importa. Mucho.
He perdido más alumnas por parecer demasiado mística que por parecer demasiado normal.
La risa no invalida el dolor (y el dolor no invalida la risa)
Hay clases en las que alguien llora. Y está bien. Hay clases en las que alguien se ríe. Y también está bien.
A veces pasan las dos cosas en la misma persona, en la misma sesión, con cinco minutos de diferencia.
Porque la práctica mueve cosas. Y las cosas que se mueven no siempre salen en orden. A veces sale tristeza y luego alivio. A veces sale risa nerviosa y luego calma. Todo es válido.
Lo que no es válido es fingir. Ni fingir seriedad ni fingir alegría. El yoga es un espacio para ser real. Y ser real a veces es ridículo. Y eso es precioso.
Espiritualidad con pies en la tierra: el sello de Isabel
No me interesa parecer elevada. Me interesa ser útil.
No quiero que salgas de clase pensando que soy una maestra iluminada. Quiero que salgas pensando: «Oye, me siento mejor. Y me he reído. ¿Cómo es posible que las dos cosas vayan juntas?»
Es posible porque la espiritualidad no es un mood. Es una forma de estar en el mundo. Y el mundo incluye humor, imperfección, días malos y tortillas de bacalao después de clase.
Si buscas eso — profundidad con ligereza, práctica con humanidad — estás en el sitio correcto.
Preguntas frecuentes sobre humor y espiritualidad en yoga
¿Es normal reírse en una clase de yoga?
Sí. En mis clases en Donostia la risa es bienvenida. No interrumpe la práctica: la hace más auténtica. El humor es una señal de que estás relajada y presente.
¿El Kundalini Yoga es serio o divertido?
Las dos cosas. La práctica es profunda e intensa, pero el ambiente es humano y cercano. No hay solemnidad forzada ni estética mística artificial.
¿Puedo practicar Kundalini Yoga sin ser espiritual?
Sí. No necesitas creer en nada para practicar. Las técnicas funcionan por fisiología. Si la parte espiritual te resuena, genial. Si no, los beneficios físicos y emocionales son exactamente los mismos.
¿El humor de Isabel es compatible con la tradición del Kundalini?
Sí. Yogi Bhajan — el maestro que trajo el Kundalini a Occidente — era conocido por su humor directo y a veces provocador. La risa no contradice la tradición: la honra desde la humanidad.
¿Las clases de yoga en Donostia son muy místicas?
No las mías. Explico con claridad, aterrizo conceptos energéticos y uso un lenguaje directo. Si buscas incienso y frases crípticas, probablemente no soy tu profesora. Si buscas práctica real con calidez, sí.
¿Puedo venir a clase aunque no me sienta espiritual?
Por supuesto. La mayoría de mis alumnas en Donostia vinieron buscando regulación de estrés o autoestima, no espiritualidad. La conexión espiritual llega — o no — como consecuencia de la práctica, nunca como requisito.
Glosario — Términos de este artículo
Espiritualidad práctica: Forma de entender la espiritualidad conectada con el día a día, sin dogma ni solemnidad. En Kundalini Yoga se traduce en cómo respiras, cómo te tratas y cómo estás presente.
Humor como herramienta: Uso del humor en contexto espiritual y de yoga como medio para soltar control, reducir autoexigencia y crear espacio seguro. No es distracción: es regulación.
Diafragma: Músculo principal de la respiración. Se contrae con el estrés y se libera con la risa y el pranayama. Cuando el diafragma está libre, la respiración es profunda y la calma natural.
Nervio vago: Canal del parasimpático. Se estimula con la exhalación larga y con la risa. Por eso reírse produce una sensación de alivio inmediato: es activación parasimpática involuntaria.
Solemnidad espiritual: Patrón en el que la espiritualidad se asocia exclusivamente con seriedad, silencio y gravedad. Puede ser excluyente para personas que buscan conexión desde la naturalidad.
Autenticidad: Capacidad de mostrarte como eres sin filtro en el espacio de práctica. En Kundalini Yoga es más importante que la técnica perfecta.
Sangat: Comunidad de práctica en Kundalini Yoga. Cuando hay humor compartido, la sangat se fortalece porque las barreras se disuelven.
Sat Kriya: Ejercicio Kundalini que combina mantra (Sat Nam), contracción abdominal y postura de rodillas. Es potente, a veces incómodo, y suele provocar reacciones inesperadas — incluida la risa.
Profundidad con ligereza: Concepto que define el estilo de Isabel: abordar temas profundos (autoestima, regulación, espiritualidad) con un tono cercano, directo y con humor. No quita profundidad: la hace más accesible.
Kundalini Yoga: Yoga que integra movimiento, respiración, meditación y mantras. Su práctica puede ser intensa y profunda, pero su ambiente no tiene que ser solemne para ser eficaz.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
Si buscas una práctica profunda pero sin el peso de la solemnidad — un sitio donde puedas reírte, llorar y respirar en la misma hora — eso es lo que hacemos aquí.
Escríbeme: «YOGA CON HUMOR DONOSTIA»
Y vienes. Sin pose. Con ganas. Y probablemente con alguna carcajada.
por Isabel Campos | Ago 3, 2026 | Yoga Terapéutico
Agosto en Donostia tiene su propia ley. Los horarios se desdibujan, las prioridades cambian y todo lo que parecía urgente en junio ahora puede esperar. Incluyendo, para muchas personas, el yoga.
Y lo entiendo. De verdad. Cuando el cuerpo pide playa, sidra y terrazas, meterte en una esterilla suena a contradicción.
Pero aquí viene la pregunta que siempre hago: ¿y si en agosto la práctica pudiera ser otra cosa? No más corta. No peor. Diferente.
Porque agosto no es para dejarlo todo. Es para bajar la intensidad sin soltar el hilo.
El mito de que menos práctica es peor práctica
Hay una creencia muy extendida: si no haces la clase completa, no cuenta. Si no sudas, no sirve. Si solo son 10 minutos, ¿para qué?
Pues para mucho. Porque tu sistema nervioso no mide en minutos: mide en constancia.
3 minutos de respiración larga mantienen activa la conexión parasimpática. 5 minutos de estiramientos de columna evitan que la tensión se acumule otra semana más. 7 minutos de meditación con Sat Nam anclan la calma que luego usas en la comida familiar del domingo.
La práctica mínima no es la versión cutre de la práctica completa. Es su versión más inteligente para los meses en que la vida no te deja más.
Rutina de yoga suave para agosto (15 minutos que lo cambian todo)
Bloque 1: Despertar la columna (5 min)
Flexiones de columna sentada (2 min). Rotaciones de tronco con manos en hombros (2 min). Gato-vaca suave (1 min). Sin prisa, con los ojos cerrados si puedes.
Bloque 2: Respiración refrescante (5 min)
Respiración larga y profunda (2 min). Sitali pranayama — inhala con la lengua enrollada, exhala por la nariz (2 min). Un minuto de respiración normal con ojos cerrados.
Bloque 3: Meditación mínima (5 min)
Sat Nam: inhala Sat, exhala Nam. Ojos cerrados, manos en las rodillas, pulgar con índice (Gyan Mudra). 3 minutos. Después, 2 minutos de silencio total. Sin mantra, sin técnica. Solo estar.
Eso es todo. 15 minutos. Puedes hacerlo en el salón, en la terraza, en el jardín de la casa rural o en la habitación del hotel. No necesitas nada más que tú.
Lo que tu cuerpo gana cuando no dejas en agosto
- Llegas a septiembre sin empezar de cero
- La regulación del sistema nervioso no se pierde
- Duermes mejor incluso con los horarios cambiados
- La tensión de las visitas, los viajes y la organización familiar se gestiona mejor
- Mantienes el hábito, que es lo más difícil de recuperar una vez perdido
Agosto no es un parón: es un laboratorio
Me gusta pensar en agosto como el mes en que pruebas tu autonomía.
Durante el año, yo te guío. En agosto, tú te guías. Y eso es parte de la práctica.
Porque el yoga no es algo que haces conmigo una hora a la semana. Es algo que llevas contigo. Y agosto es la prueba de que ya lo llevas.
Si puedes sentarte 10 minutos en agosto a respirar sin que nadie te lo pida… ya eres practicante. Da igual que no hagas una kriya completa.
Escena real: septiembre en Donostia, dos perfiles
Alumna A: dejó el yoga en julio. Agosto pasó volando. Septiembre la recibe con tensión acumulada, sueño malo y la sensación de haber perdido todo lo que había ganado. Tarda 3-4 semanas en volver a regularse.
Alumna B: mantuvo 10-15 minutos 3 veces por semana. Nada espectacular. Pero en septiembre llega suelta, regulada y con ganas. La primera clase es un reencuentro, no un reinicio.
La diferencia no es talento. Es hábito. Y el hábito se construye — o se destruye — en agosto.
Permiso para hacer menos (sin culpa)
Si en agosto solo haces respiración antes de dormir, está bien. Si un día no haces nada, también. La clave no es la perfección sino la intención de volver.
Como le digo a mis alumnas en Donostia: no se trata de no fallar nunca. Se trata de no abandonarte. Y volver sin culpa es el acto de autoestima más potente que puedes practicar en agosto.
Preguntas frecuentes sobre yoga suave en agosto
¿Merece la pena hacer solo 10 minutos de yoga en agosto?
Absolutamente. 10 minutos de respiración y estiramientos mantienen la regulación del sistema nervioso activa. La práctica mínima sostenida es más potente que la sesión perfecta que nunca haces.
¿Hay clases de yoga en Donostia en agosto?
Depende del año. Normalmente mantengo alguna clase o taller puntual. Escríbeme para confirmar disponibilidad en agosto. En cualquier caso, la rutina de este artículo puedes hacerla sola en casa.
¿Qué es Sitali pranayama y por qué es buena para agosto?
Es una respiración refrescante: inhalas con la lengua enrollada y exhalas por la nariz. Baja la temperatura corporal y calma el sistema nervioso. Ideal para días de calor.
¿Puedo hacer yoga suave al aire libre en Donostia?
Sí. La playa, los parques y las terrazas de Donostia son espacios perfectos para una práctica suave. Solo necesitas un sitio donde puedas sentarte cómodamente unos minutos.
¿Cómo retomo en septiembre después de agosto?
Si has mantenido algo de práctica, la vuelta es suave. Si has dejado completamente, no te castigues: la primera clase de septiembre es un reencuentro. El cuerpo recuerda más rápido de lo que crees.
¿El yoga suave es suficiente para gestionar el estrés del verano?
Sí. El estrés del verano es diferente (logístico, social, familiar) pero el sistema nervioso responde igual a la regulación. 15 minutos de práctica suave gestionan ese estrés con eficacia.
Glosario — Términos de este artículo
Práctica mínima sostenida: Principio del Kundalini Yoga: hacer poco pero mantenerlo. 10-15 minutos regulares son más eficaces que sesiones largas esporádicas.
Sitali pranayama: Respiración refrescante con lengua enrollada. Baja temperatura corporal y calma el sistema nervioso. Técnica ideal para verano.
Gyan Mudra: Mudra básico: pulgar e índice se tocan. Se usa en meditación para concentración y calma. Posición de manos más habitual en Sat Nam.
Sat Nam: Mantra fundamental del Kundalini Yoga. Inhala Sat (verdad), exhala Nam (identidad). La meditación mínima más accesible y profunda.
Flexión de columna: Movimiento de arqueo y redondeo sentada. Moviliza toda la columna y activa la energía corporal en pocos minutos.
Regulación nerviosa: Equilibrio simpático-parasimpático que se mantiene con práctica constante. Se pierde progresivamente si se deja de practicar.
Autonomía de práctica: Capacidad de practicar sin guía. Agosto la pone a prueba y la fortalece. Es señal de que la práctica ya es tuya.
Hábito: La base de toda regulación sostenida. Se construye con constancia suave y se destruye con parón prolongado. Agosto es el mes clave.
Savasana de verano: Relajación adaptada al calor: más corta, con ventilación, sin manta. El objetivo es el mismo: integrar y soltar.
Kriya suave: Secuencia Kundalini de baja intensidad. En agosto se priorizan kriyas breves orientadas a movilidad y regulación.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
Agosto no tiene que ser el mes en que te olvidas de ti. Puede ser el mes en que descubres que 10 minutos son suficientes para recordar quién eres.
Si te ha gustado esta forma de practicar sin exigencia, en el retiro de octubre es exactamente así durante tres días seguidos, del 9 al 12, en un caserío de Aralar.
Escríbeme: «AGOSTO DONOSTIA»
Y te cuento cómo mantener el hilo este verano.
Retiro de otoño · Plazas limitadas
Tres días para bajar de revoluciones
Del 9 al 12 de octubre, en un caserío del siglo XVI al pie de las peñas de Aralar, a media hora de Donostia. Yoga, montaña y ningún sitio al que llegar corriendo.
9–12 de octubre330 € · todo incluido
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