por Isabel Campos | Abr 27, 2026 | Autoestima y amor propio
Te propongo un experimento.
Piensa en la última vez que dijiste que sí a algo que querías decir que no.
¿Hace una semana? ¿Ayer? ¿Hace diez minutos?
Ahora piensa en lo que sentiste después. Probablemente algo parecido a: rabia sorda, cansancio, la sensación de haberte traicionado un poquito.
Y luego te dijiste: «Es que no puedo decir que no. Quedaría fatal. Soy así.»
Pues no. No eres así. Estás así. Y hay una diferencia enorme.
Por qué no puedes poner límites (y no es porque seas débil)
Hay una razón fisiológica detrás de la dificultad para poner límites. Y no tiene que ver con la voluntad.
Cuando tu sistema nervioso está en modo alerta constante — estrés crónico, autoexigencia, hiperresponsabilidad — el cuerpo interpreta que no puede permitirse conflictos. Decir «no» se percibe como una amenaza al vínculo, a la seguridad, al equilibrio.
Así que dices «sí». Otra vez. Y otra.
No es falta de carácter. Es un sistema nervioso que no se siente seguro para poner límites.
Y por eso, en mis clases de Kundalini Yoga en Donostia, no trabajamos los límites con frases motivacionales. Los trabajamos desde el cuerpo.
Límites, autoestima y sistema nervioso: la conexión que nadie te explica
Cuando tu sistema nervioso está regulado — cuando el parasimpático tiene espacio — poner límites deja de dar miedo.
Porque ya no operas desde la alerta. Operas desde la calma. Y desde la calma, decir «no» no es un ataque: es una información.
Por eso tantas alumnas en Donostia me cuentan que después de unas semanas de práctica empiezan a poner límites que llevaban años posponiendo. No porque yo les haya dado un curso de asertividad. Porque su cuerpo ha cambiado.
Las caras invisibles de no poner límites
- Decir sí a planes que no te apetecen y luego resentirte
- Asumir carga de trabajo de otros porque «si no lo hago yo…»
- No pedir lo que necesitas por miedo a molestar
- Explotar por algo pequeño después de tragarte todo lo grande
- Sentirte agotada sin saber exactamente por qué
- Cuidar a todo el mundo excepto a ti
Si te has visto en tres o más: esto no es un artículo para ti. Es un espejo.
Cómo el Kundalini Yoga te enseña a poner límites en Donostia
Posturas sostenidas
Mantienes una postura incómoda. La mente dice «para». Tú te quedas. Estás entrenando la capacidad de sostener incomodidad sin huir. Y eso es exactamente lo que necesitas para poner un límite.
Respiración que regula
Cuando regulas la respiración, el cuerpo deja de interpretar que decir «no» es peligroso. El pranayama baja la reactividad y sube la capacidad de respuesta consciente.
Meditación para escucharte
En la meditación aprendes a distinguir tu voz real de la voz del miedo, de la culpa, de la complacencia. Cuando te escuchas de verdad, el límite se pone solo.
Una escena que veo a menudo en Donostia
Después de clase, una mujer se acerca y me dice:
«Isabel, esta semana le dije a mi jefa que no podía quedarme más tarde. Y no me sentí mal.»
Le pregunté qué había cambiado.
«No sé. Es como si mi cuerpo ya no necesitara pedir permiso.»
Cuando el cuerpo se siente seguro, dejas de necesitar la aprobación de los demás para respetarte a ti.
Límites y culpa: la trampa más elegante del mundo
La culpa por poner límites no es tuya. Es un sistema aprendido.
Te enseñaron que ser buena era decir sí. Que ser generosa era darlo todo. Que ser fuerte era aguantar.
Pero nadie te enseñó que decir no también es un acto de amor propio. Que proteger tu energía no es egoísmo. Que poner un límite claro y amable es más honesto que una sonrisa falsa.
Se trata de ser amable contigo con la misma intensidad con la que eres amable con los demás.
Preguntas frecuentes sobre límites, autoestima y yoga en Donostia
¿El yoga ayuda a poner límites?
Sí. Cuando el sistema nervioso se regula, el miedo al conflicto disminuye y poner límites se vuelve un acto natural, no forzado.
¿Qué tiene que ver la autoestima con los límites?
Todo. Cuando no te valoras lo suficiente, dices sí para ser aceptada. Cuando la autoestima mejora desde la práctica, los límites dejan de dar miedo.
¿Hay clases en Donostia que trabajen autoestima y límites?
Sí. En mis clases de Kundalini Yoga en Donostia, el refuerzo de la autoestima y la regulación emocional están integrados en cada sesión.
¿Es normal sentir culpa al empezar a poner límites?
Totalmente normal. La culpa es una respuesta condicionada, no una verdad. Con práctica, va perdiendo intensidad.
¿Cuánto tarda en cambiar la forma de poner límites?
Muchas alumnas notan cambios sutiles desde las primeras semanas: hablan más claro, se dan permisos que antes no se daban.
¿Es solo para mujeres?
No. La dificultad para poner límites no tiene género. Cada vez más hombres en Donostia vienen buscando regular su forma de relacionarse.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
Poner límites no te convierte en mala persona. Te convierte en persona.
Escríbeme: «LÍMITES DONOSTIA»
Y ven a practicar. Porque decir no se entrena igual que cualquier otra cosa: con el cuerpo, con constancia y con acompañamiento.
por Isabel Campos | Abr 23, 2026 | Kundalini, espiritualidad y vida real
«Yo no puedo meditar. Pienso demasiado.»
Si tuviera un euro por cada vez que he escuchado esta frase en Donostia, tendría para un año de tortillas de bacalao en la Parte Vieja.
Y siempre respondo lo mismo:
«Perfecto. Pensar mucho es exactamente la razón por la que necesitas meditar.»
Porque la meditación no es dejar la mente en blanco. Es dejar de creer que cada pensamiento merece tu atención.
El gran malentendido sobre la meditación
Hay una imagen muy extendida: alguien sentada en posición de loto, con los ojos cerrados, sin un solo pensamiento. Paz total. Silencio absoluto.
Eso no es meditación. Eso es una foto de stock.
La meditación real — la que practicamos en Kundalini Yoga en Donostia — se parece más a esto:
- Te sientas
- Cierras los ojos
- Tu mente empieza a hablar. Mucho.
- Tú la observas sin engancharte
- Se calma. Vuelve. Se calma. Vuelve.
- Y en algún momento, hay un hueco de silencio
Ese hueco es oro. Y cada vez que practicas, el hueco crece.
Por qué la mente hiperactiva es un síntoma, no un defecto
Si tu mente no para, no es porque seas «mala meditando». Es porque tu sistema nervioso está en modo alerta.
Cuando el cuerpo interpreta que hay peligro — aunque sea el peligro de llegar tarde, no cumplir, no ser suficiente — la mente se acelera para buscar soluciones. Es un mecanismo de supervivencia.
El problema es cuando esa aceleración se queda encendida todo el día. Todos los días.
Y ahí es donde la meditación Kundalini entra: no peleando con la mente, sino regulando el sistema nervioso que la alimenta.
Cómo meditamos en Kundalini Yoga en Donostia
Meditación con mantra
Repites un sonido — en voz alta o mentalmente — y eso le da trabajo a la mente. En vez de saltar de pensamiento en pensamiento, se ancla en la vibración. Es como darle un juguete útil a un niño hiperactivo.
Meditación con mudra y respiración
Combinas una posición de las manos con un patrón de respiración. Tu atención se reparte entre el cuerpo, el aire y el gesto. La mente tiene menos espacio para divagar.
Meditación con punto focal (Drishti)
Fijas la mirada interna en un punto — generalmente el entrecejo. Eso concentra la energía mental y reduce la dispersión. Suena simple. Funciona de forma sorprendente.
Lo que pasa en clase cuando meditamos en San Sebastián
Llevamos 45 minutos de clase. Hemos movido, respirado, sudado. El cuerpo está distinto.
Nos sentamos. Pongo la meditación del día. Los primeros 90 segundos son los peores. La mente grita: «¿Cuánto falta?» «¿Lo estoy haciendo bien?» «Tengo que comprar leche.»
Pero si te quedas — y siempre te invito a quedarte — llega un momento en que el ruido baja. No desaparece. Baja.
Una alumna me dijo: «No he dejado de pensar. Pero he dejado de perseguir los pensamientos.» Eso es meditar.
Cinco señales de que necesitas meditar
- No puedes dormirte sin repasar todo lo que ha pasado en el día
- Contestas antes de que terminen de hablarte
- Te cuesta tomar decisiones simples porque analizas demasiado
- Sientes que tu cabeza va más rápida que tu vida
- Cuando estás en silencio, te sientes incómoda
Si te reconoces, no necesitas más artículos sobre meditación. Necesitas sentarte y practicar.
El truco que nadie te cuenta: el cuerpo va primero
Una de las claves del Kundalini Yoga es que no empezamos meditando. Empezamos moviendo.
Porque si tu cuerpo está lleno de tensión, tu mente no va a parar por mucho que te lo ordenes.
Primero movemos. Después respiramos. Y entonces sí: nos sentamos. Y la meditación llega sola. No la fuerzas. La preparas.
Preguntas frecuentes sobre meditación Kundalini en Donostia
¿Necesito dejar la mente en blanco para meditar?
No. La meditación Kundalini consiste en observar tus pensamientos sin reaccionar. La calma mental es el objetivo, no la mente en blanco.
¿Cuánto tiempo necesito meditar para notar algo?
Con 3 minutos diarios ya hay efecto. No es cuestión de cantidad, es de constancia.
¿Hay clases de meditación Kundalini en Donostia?
Sí. La meditación es parte de cada clase de Kundalini Yoga en Donostia, no es un extra.
¿Es diferente del mindfulness?
Sí. La meditación Kundalini usa técnicas activas: mantras, mudras, respiración pautada. Puede ser más accesible para mentes muy activas.
¿Puedo meditar sin haber hecho yoga nunca?
Sí. No necesitas experiencia previa. En clase te guío paso a paso.
¿La meditación ayuda con la ansiedad y el insomnio?
Sí. Reduce la activación del sistema nervioso simpático, baja el cortisol y activa la respuesta de calma.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
No necesitas una mente en blanco para meditar. Necesitas una mente dispuesta a observar.
Escríbeme: «QUIERO MEDITAR DONOSTIA»
Y vemos cuándo es tu primera clase. Tu mente no va a parar de pensar. Pero va a aprender a no gritarte tanto.
por Isabel Campos | Abr 20, 2026 | Estrés y regulación emocional
Te voy a pedir algo raro para ser un artículo.
Antes de seguir leyendo, pon una mano en el pecho.
¿Notas cómo respiras? ¿Es corta? ¿Rápida? ¿Solo llega hasta la garganta?
Si tu respuesta es «ni me había dado cuenta», bienvenida. Estás en el sitio correcto.
Porque la ansiedad no siempre llega con ataques de pánico. A veces llega así: respiración corta, mandíbula apretada, sensación de que algo no va bien aunque todo esté «bien», y un cuerpo que no sabe que puede respirar de otra manera.
Y aquí, en Donostia, veo esto cada semana. Personas brillantes, funcionales, organizadas… que respiran como si estuvieran huyendo de algo.
La ansiedad funcional: cuando todo va bien pero tú no
Hay un tipo de ansiedad que no sale en las películas.
No es la que te impide salir de casa. Es la que te permite salir, trabajar, sonreír, resolver… pero por dentro todo va demasiado rápido.
- Piensas en tres cosas a la vez
- Te cuesta estar quieta sin hacer nada
- Tienes la sensación de que se te olvida algo importante
- Tu cuerpo está tenso aunque no haya motivo
- Cuando paras, en vez de relajarte, te sientes peor
Eso es ansiedad funcional. Y la respiración es su primer síntoma y, a la vez, su primera solución.
Por qué la respiración Kundalini funciona contra la ansiedad
Cuando vives con ansiedad, tu sistema nervioso simpático está activado casi todo el tiempo. Es la rama que te prepara para luchar o huir. Útil si te persigue un oso. Agotador si solo estás contestando emails.
El pranayama Kundalini — las técnicas de respiración consciente que practicamos en Donostia — actúa directamente sobre el nervio vago, que es el interruptor principal del sistema parasimpático. Es decir: de la calma.
Cuando alargas la exhalación, reduces la frecuencia cardíaca, bajas el cortisol y le dices a tu cuerpo: «No hay peligro. Puedes soltar.»
No es magia. No es fe. Es fisiología. Y funciona desde la primera respiración consciente.
Tres técnicas de respiración Kundalini que practicamos en Donostia
1. Respiración larga y profunda
La base de todo. Inhalas llenando abdomen, costillas y pecho. Exhalas vaciando en orden inverso. Lenta. Consciente. Sin forzar.
¿Para qué sirve? Calma inmediata. Reduce la activación simpática. Oxigena. Es lo primero que enseño en cualquier clase en Donostia.
2. Respiración con ratio 1:2
Inhalas en 4 tiempos, exhalas en 8. La exhalación larga activa el nervio vago y envía una señal directa de seguridad al sistema nervioso.
¿Para qué sirve? Ansiedad nocturna, pensamientos acelerados, momentos de tensión. Puedes hacerla en el sofá, en el coche parado, antes de una reunión.
3. Respiración alterna (Nadi Shodhana)
Tapas una fosa nasal, inhalas. Cambias, exhalas por la otra. Alternas. El ritmo es lento y constante.
¿Para qué sirve? Equilibra los dos hemisferios del cerebro. Reduce el ruido mental. Es una de las técnicas más antiguas del yoga y una de las más eficaces para la ansiedad sostenida.
Lo que pasa en clase cuando respiramos en Donostia
Llegas con prisa. El paraguas mojado. La cabeza en tres sitios.
Nos sentamos. Cierro los ojos. Y digo: «Inhala en 4. Exhala en 8.»
Los primeros 2 minutos son incómodos. La mente protesta. Pero al tercer minuto algo cambia. Los hombros bajan. La mandíbula se suelta. Y la respiración se convierte en algo que sientes.
Al terminar, muchas personas dicen: «No sabía que podía respirar así.» No sabías. Ahora sí.
Señales de que tu respiración necesita atención
- Suspiras mucho sin darte cuenta
- Respiras solo por la boca
- Tu respiración es corta y superficial incluso en reposo
- Te mareas o sientes presión en el pecho sin causa médica
- Cuando intentas respirar profundo, sientes que «no cabe»
Si te reconoces en dos o más, no necesitas más información. Necesitas práctica.
La respiración no sustituye al psicólogo (pero es un aliado brutal)
Si tu ansiedad es clínica, necesitas un profesional de salud mental. El pranayama no sustituye la terapia. Pero sí la complementa de forma poderosa. Porque la terapia trabaja desde la palabra y la comprensión. Y la respiración trabaja desde el cuerpo y la regulación.
Mini práctica: respiración para cortar la ansiedad en 3 minutos
Siéntate con la espalda recta. Cierra los ojos. Inhala por la nariz en 4 segundos. Retén 4 segundos. Exhala por la nariz en 8 segundos. Repite 6 veces.
Eso que sientes es tu sistema nervioso parasimpático activándose. No has necesitado nada más que tu propia respiración.
Preguntas frecuentes sobre respiración y ansiedad en Donostia
¿Las técnicas de respiración Kundalini sirven para la ansiedad de verdad?
Sí. El pranayama actúa directamente sobre el nervio vago y el sistema nervioso autónomo. Es fisiología, no sugestión.
¿Puedo practicar sin experiencia previa?
Sí. La respiración larga y profunda es accesible desde el primer día.
¿Cuánto tardo en notar efectos?
Muchas personas notan cambios desde la primera sesión. Los efectos acumulativos llegan a partir de 2-3 semanas.
¿Hay clases de respiración Kundalini en Donostia?
Sí. En mis clases el pranayama es parte central de cada sesión, con técnicas específicas para ansiedad y regulación emocional.
¿Puede sustituir la medicación?
No la sustituye. Sigue las indicaciones de tu médico. Pero complementa el tratamiento de forma muy efectiva.
¿Cuál es la mejor técnica para ansiedad aguda?
La respiración con ratio 1:2: inhala en 4 segundos, exhala en 8. La más rápida para cortar un pico de ansiedad.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa
La ansiedad no se cura leyendo. Se regula practicando.
Escríbeme: «RESPIRAR DONOSTIA»
Y te cuento cómo empezar. Sin compromiso. Sin misterio. Con aire.
por Isabel Campos | Mar 26, 2026 | Yoga Terapéutico
Te voy a llevar a una escena muy concreta.
Domingo por la tarde.
Paseo por la Concha.
Luz bonita.
Gente tranquila.
Y tú caminando con esa sensación de que todo está bien… pero tus hombros no han bajado ni un centímetro en toda la semana.
No es dolor dramático.
Es tensión constante.
Esa especie de mochila invisible que llevas aunque no haya nada en la espalda.
Y aquí viene la pregunta que casi nadie se hace:
¿Y si tu cuerpo no está fallando?
¿Y si simplemente está hablándote?
No es que tengas la espalda mal. Es que sostienes mucho.
En Donostia veo mucho esto.
Mujeres y hombres responsables.
Profesionales.
Madres.
Padres.
Personas que organizan, sostienen, cuidan.
Y el cuerpo hace lo que puede para acompañar ese ritmo.
Los hombros suben.
El cuello se endurece.
La zona lumbar se activa más de la cuenta.
No es un enemigo.
Es un cuerpo intentando estar a la altura de todo.
Y eso, bien mirado, es precioso.
Solo que necesita ayuda.
Qué es realmente el yoga terapéutico (a mi manera)
Yoga terapéutico no es «yoga suave».
Es yoga inteligente.
Es:
- Movimiento consciente
- Respiración que acompaña
- Movilidad progresiva
- Fortalecimiento equilibrado
- Descarga de tensión acumulada
En mis clases en Donostia trabajamos con respeto absoluto por el cuerpo.
No forzamos.
No competimos.
No empujamos más allá del límite.
Escuchamos.
Y cuando escuchas, el cuerpo responde.
La frase que más escucho al terminar
Te la dejo aquí y luego vuelvo.
«Isabel… me siento más ligera.»
No dicen «me duele menos».
Dicen «más ligera».
Y eso cambia todo.
Espalda, tensión y estrés: el triángulo que se regula
Cuando hablamos de yoga terapéutico en San Sebastián o Donostia, no hablamos solo de músculos.
Hablamos de sistema nervioso.
Si estás en modo alerta todo el tiempo, tu espalda se convierte en sostén extra.
Por eso, cuando regulamos la respiración y el movimiento:
- los hombros bajan
- la mandíbula se suelta
- la zona lumbar deja de estar en guardia
No es magia.
Es coherencia biológica.
Escena real en clase
Miércoles.
Grupo pequeño.
Trabajamos movilidad de columna suave.
Respiración larga.
Nada espectacular.
Al terminar, una mujer me dice:
«Pensaba que tenía la espalda mal… y lo que tenía era tensión acumulada.»
Eso es conciencia sin drama.
No es «estoy fatal».
Es «ah, ahora entiendo».
Y cuando entiendes, puedes actuar.
Señales de que tu cuerpo necesita espacio
No voy a hablar de síntomas negativos.
Voy a hablar de señales positivas de que estás lista para cambiar algo:
- Sientes que quieres moverte diferente
- Te apetece respirar más profundo
- Te gustaría caminar por Gros sin sentir los hombros arriba
- Sabes que tu cuerpo puede estar más cómodo
Eso ya es suficiente.
No necesitas estar peor para empezar.
Qué hacemos exactamente en una clase de yoga terapéutico en Donostia
1. Respiración consciente
Para que el cuerpo entienda que puede soltar.
2. Movilidad de columna
Suave, progresiva, adaptada.
3. Trabajo específico de hombros y cervicales
Sin forzar, sin competir.
4. Relajación profunda
Para integrar el cambio.
Y aquí vuelvo a la pregunta.
¿Por qué dicen «más ligera»?
Porque no es solo físico.
Es energía liberada.
Es tensión que ya no tienes que cargar.
Te estoy hablando a ti
Si tienes entre 40 y 65 años, vives en Donostia o alrededores, trabajas, sostienes, organizas… y sabes que tu cuerpo podría estar mejor:
Esto no es para que «te arregles».
Es para que te cuides distinto.
Y si eres más joven pero pasas horas sentada, con ordenador, tensión cervical… también.
El yoga terapéutico no es edad.
Es intención.
Preguntas frecuentes
¿Necesito tener dolor fuerte para venir?
No. De hecho, cuanto antes empieces a escuchar tu cuerpo, mejor.
¿Es solo para personas mayores?
No. Es para personas conscientes.
¿Sirve si tengo tensión cervical habitual?
Sí, trabajamos específicamente hombros, cuello y respiración.
¿Hay clases de yoga terapéutico en Donostia?
Sí. Con grupos reducidos y atención personalizada.
La responsabilidad amable
Tu cuerpo te acompaña todos los días.
No te exige perfección.
Solo pide equilibrio.
Si llevas tiempo sintiendo que podrías estar más cómoda, más ligera, más libre… no lo ignores.
No porque estés mal.
Sino porque puedes estar mejor.
¿Quieres sentir esa ligereza?
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa y quieres sentir esa ligereza de la que hablan en clase, escríbeme:
«ESPALDA LIGERA»
Y vemos qué grupo encaja contigo.
Nos vemos en la esterilla.
Y luego, si quieres, en la Concha… pero con los hombros más abajo.
por Isabel Campos | Mar 19, 2026 | Autoestima y amor propio
Te voy a contar algo que escuché un martes a las 20:15, después de clase.
Estábamos recogiendo esterillas.
Fuera llovía ese tipo de lluvia fina que en Donostia parece inofensiva pero cala.
Y una mujer —40 y muchos, profesional brillante, madre, resolutiva— me dijo algo que no era dramático. Era peor. Era normal.
«Isabel… yo no me hablo bien.»
Así, sin llorar.
Sin victimismo.
Como quien reconoce que lleva años apretando la mandíbula.
Y yo le pregunté:
«¿Y por qué sigues haciéndolo?»
Silencio.
Ese silencio es el que quiero que leas ahora.
Porque este artículo no va de autoestima como concepto bonito.
Va de esa voz que aparece cuando nadie te ve.
La autoestima no se rompe de golpe. Se desgasta.
No suele pasar que un día te despiertes odiándote.
Pasa más bien así:
- Te exiges un poco más que al resto
- No celebras lo que haces
- Te comparas sin darte cuenta
- Te dices «podría haberlo hecho mejor» aunque esté bien
- Descansas con culpa
- Te llamas exagerada cuando sientes
Y así, poco a poco, te conviertes en la persona más dura contigo misma.
En Donostia veo muchísimo esto.
Mujeres fuertes. Capaces. Autónomas. Que lo hacen todo.
Pero no se tratan bien.
Y eso, aunque no lo parezca, es baja autoestima funcional.
Te voy a dejar una pregunta flotando mientras sigues leyendo
Si hablaras a tu mejor amiga como te hablas a ti…
¿seguiría siendo tu amiga?
No la respondas todavía.
Autoestima no es autoestima mental. Es autoestima nerviosa.
Aquí viene la parte que casi nadie te explica.
La autoestima no empieza en la cabeza.
Empieza en el cuerpo.
Si tu sistema nervioso vive en alerta constante:
- reaccionas más
- te juzgas más
- te exiges más
- te comparas más
Porque el cuerpo en alerta interpreta que no puede fallar.
Y cuando no puedes fallar… te conviertes en tu propia supervisora interna.
Por eso en mis clases de Kundalini Yoga en Donostia no trabajamos solo «pensar bonito».
Trabajamos regulación.
Respiración.
Presencia.
Sostener sin huir.
Porque cuando el cuerpo baja, la mente afloja.
Escena real (sin filtro)
Clase en Gros.
Postura sostenida. Incómoda.
La mente empieza:
«No puedo.»
«Soy débil.»
«Esto no es para mí.»
Yo miro y digo:
«Observa quién te está hablando.»
Y ahí pasa algo.
Te das cuenta de que llevas años creyendo a esa voz como si fuera la verdad.
Y no es la verdad.
Es hábito.
La autoexigencia elegante
Hay una forma muy socialmente aceptada de maltrato: la autoexigencia.
Te la venden como:
- responsabilidad
- ambición
- disciplina
- perfeccionismo
Pero cuando se va de las manos, es agotamiento crónico.
Y en San Sebastián lo veo mucho.
Porque aquí se hace todo bien.
Se trabaja bien.
Se cuida bien.
Se aparenta equilibrio.
Pero por dentro… muchas vais al límite.
Señales de que tu autoestima necesita atención
- Te cuesta recibir un cumplido
- Te sientes insuficiente aunque haces mucho
- No sabes qué quieres tú
- Te pones siempre la última
- Te cuesta poner límites
- Te hablas peor que a nadie
Y aquí viene la parte incómoda:
Nadie va a cambiar eso por ti.
Ni tu pareja.
Ni tus hijos.
Ni tu trabajo.
Ni yo.
Yo puedo acompañarte.
Pero el paso es tuyo.
Cómo trabajamos autoestima en Kundalini Yoga en Donostia
No hacemos afirmaciones frente al espejo.
Hacemos esto:
1. Respiración larga
Para enseñarle al cuerpo que no está en peligro.
2. Posturas sostenidas
Para practicar quedarte aunque la mente diga que huyas.
3. Meditación
Para escuchar esa voz… sin obedecerla automáticamente.
4. Relajación profunda
Para notar cuánto tiempo llevabas sin parar.
Eso es autoestima práctica.
No es euforia.
Es coherencia.
Volvemos a la pregunta
Si hablaras a tu mejor amiga como te hablas a ti…
¿seguiría siendo tu amiga?
Si la respuesta es no, entonces no es autoestima baja.
Es autoabandono normalizado.
Y eso sí se puede cambiar.
Pero no leyendo más.
Practicando distinto.
Preguntas frecuentes
¿El yoga ayuda realmente a la autoestima?
Sí, cuando se trabaja desde el cuerpo y la regulación emocional. No es mentalismo positivo, es práctica nerviosa.
¿Hay clases en Donostia enfocadas en autoestima?
Sí. Y muchas veces no lo llamamos así. Lo llamamos práctica constante.
¿Cuánto tarda en notarse algo?
A veces el primer cambio es pequeño: te hablas un poco mejor. Y eso ya es enorme.
Cierre directo
La autoestima no es quererte mucho.
Es dejar de tratarte mal.
Si estás en Donostia, San Sebastián o Gipuzkoa y sabes que esta conversación es contigo… no la archives.
Haz algo distinto esta semana.
¿Quieres empezar a tratarte mejor?
Escríbeme:
«QUIERO TRATARME MEJOR»
Y ven a practicar.
No para convertirte en otra persona.
Para dejar de ser tu enemiga.